Pablo Zamorano
En un acto de fuerza ilícito y un crimen internacional de extrema gravedad, fuerzas de los Estados Unidos de América atacaron durante la madrugada del 3 de enero de 2026 la ciudad de Caracas y otras zonas del territorio de la República Bolivariana de Venezuela, procediendo a la captura y privación ilegítima de la libertad del Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, y de su esposa. Este hecho representa un ataque directo contra la soberanía del pueblo venezolano y un violento quebrantamiento del derecho internacional y el principio de autodeterminación de los pueblos.
Es importante subrayar que el carácter de esta agresión trasciende una mera acción militar; el objetivo es apropiarse y controlar los recursos naturales soberanos de Venezuela, evidenciando el móvil colonial, imperial y depredador de la operación. Es preciso afirmar sin ambigüedades que se trata de un secuestro de autoridades constitucionales, un golpe de Estado destinado a un cambio de régimen forzado y sobre todo una acción de pillaje que tiene como blanco principal los recursos petroleros del país.
Esta intervención militar no solo afecta al pueblo bolivariano, sino que constituye una afrenta a todos los pueblos de América Latina y el Caribe. Representa una escalada en la avanzada de los intereses estadounidenses sobre la región, cuyo fin es disciplinar a las naciones y los pueblos, imponer gobiernos afines y expoliar sus bienes naturales comunes.
También es necesario advertir, que las consecuencias de esta acción de agresión imperial se extienden más allá de las fronteras venezolanas. En Argentina, fortalece la creciente vulneración a los intereses de los trabajadores y el pueblo, la de sus derechos civiles, democráticos y laborales, como así también la soberanía nacional; estas políticas son ejecutadas por el gobierno títere de Javier Milei. Expresar el apoyo y la solidaridad con el pueblo de Venezuela es, en este contexto, defender también la soberanía y la democracia del pueblo argentino.
En este contexto, es necesario un llamamiento urgente a la comunidad internacional, a las organizaciones sindicales, políticas, sociales y religiosas, y a los pueblos de todo el mundo, a expresar su solidaridad con el pueblo venezolano y a movilizarse contra esta agresión. La historia juzgará a quienes permanezcan en silencio ante este atropello. La solidaridad y la defensa irrestricta del derecho de los pueblos a su autodeterminación son hoy más necesarias que nunca.
Es fundamental destacar que la agresión militar norteamericana ha generado una ola de condenas y solidaridad con el pueblo venezolano a nivel global.
En este sentido, Incasur adhiere a la declaración elaborada por la Confederación Sindical Internacional (CSI) y su filial regional, la Confederación Sindical de Trabajadoras y Trabajadores de las Américas (CSA), en la que expresaron su "más absoluto y contundente rechazo" y calificando de "acto de guerra inaceptable" a la operación militar ejecutada por el gobierno de los Estados Unidos.
Destacamos los siguientes puntos del comunicado:
- Condena a la intervención militar: Denunciamos esta acción como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios fundamentales del Derecho Internacional. El uso de la fuerza militar y la incursión en el territorio de una nación soberana constituyen un acto de guerra inaceptable que pone en riesgo la paz y la estabilidad de toda la región.
- Defensa de la Soberanía y la Autodeterminación: En línea con la posición histórica de defensa de la autonomía de los pueblos, y respaldando las declaraciones emitidas por los gobiernos de la región que exigen el respeto irrestricto a la soberanía venezolana, rechazamos cualquier intento de cambio de régimen por la fuerza o mediante injerencia extranjera. El destino de Venezuela debe ser decidido exclusivamente por el pueblo venezolano a través de mecanismos democráticos y pacíficos, sin tutelajes imperiales.
- Exigencia de Garantías Humanas: Nos sumamos a la exigencia internacional inmediata de una «fe de vida», el respeto a la integridad física y la liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, así como de cualquier otro ciudadano detenido en esta operación ilegal. Su estatus actual debe ser transparentado ante la comunidad internacional de inmediato.
- Llamado a la Paz y al Diálogo: Coincidimos con la postura expresada por los gobiernos de Brasil, México, y otras naciones soberanas en la condena a la violencia y en la urgencia de retomar los cauces diplomáticos. La región debe seguir siendo una Zona de Paz; no permitiremos que América Latina sea arrastrada a un conflicto bélico por intereses geopolíticos ajenos a nuestros pueblos.”
La CSI y la CSA finalizaron el comunicado reafirmando su movilización permanente "contra las injerencias imperialistas, militares o económicas" y su firme defensa de "la paz, la democracia y el multilateralismo". El mensaje cierra con un lema que resume su postura: "Por la soberanía, la paz y la autodeterminación de los pueblos".
Link declaración CSI-CSA: https://csa-csi.org/2026/01/03/condena-energica-a-la-agresion-militar-estadounidense-y-a-la-violacion-de-la-soberania-de-venezuela/
